Inktober 2018

Octubre. El décimo mes del año.

Para muchos puede ser solo un mes más, nada fuera de lo normal.

Para otros representa la conocida fiesta de Halloween.

Pero para aquellos aficionados al arte como yo, este se vuelve un desafío anual. Cada año en octubre, comienza este curioso evento donde todo el mundo puede participar. Sí, Inktober. Puede que ya lo conozcáis, o es puede que no, y hayáis visto numerosos dibujos circulando por las redes sociales, preguntándoos qué es.

Para aquellas mentes curiosas, no voy a negarme a explicarlo. Es posible que ya lo hayáis deducido, pero Inktober, etimológicamente derivado de "Ink" (tinta) y October (octubre), es un evento de dibujo. Cada año, se presenta una lista oficial con distintas palabras, una para cada día. A partir de ellas, los artistas tienen que crear un dibujo a base de tinta con ello, y subirlo a las redes sociales si lo desean.

Aquí tenéis la página oficial de Inktober con las listas

Su objetivo no es ganar un concurso, ni ver quién dibuja mejor. Aquí, no hay nadie más profesional, ni un estilo más bonito, ni un dibujo feo. Cada persona dibuja por placer para mejorar su habilidad con la práctica, y ver, a fin de mes, sus propios pasos en algo que le gusta. No sería capaz de expresar el valor de este evento mediante palabras, y considero que la mejor forma de conocerlo sería, obviamente, armarse de coraje y adentrarse a este vasto mundo. Es un viaje para conocerse a sí mismo, un viaje que puede no tener fin, pero sin lugar a dudas, un viaje divertido y satisfactorio.

Ahora que he introducido el Inktober, ¡demos comienzo a mi viaje!

Este año mi participación no ha llegado a la altura de mis expectativas. Me he decepcionado un poco a mí misma, y me entristece el no haber podido seguir la lista al día. En mi sketchbook, desafortunadamente, quedan páginas en blanco de días en los que el tiempo se agotaba antes de que mi bolígrafo trazara una sola línea sobre el papel. Sin embargo, encuentro consuelo en el resto de páginas, donde sé que puse todo mi empeño en completarlas.

Aunque menos de 31, el cuaderno cuenta con varios dibujos que muestran el camino que he seguido en el viaje de 2018. Alguna que otra vez me he equivocado de dirección, en ocasiones me encontraba frente a mí una empinada montaña que escalar, pero también hubo prados tranquilos, y preciosos paisajes. No faltaban ahí los compañeros con los que realizaba el viaje, y las conversaciones sobre los dibujos que habíamos hecho. Habré trabajado menos, pero la experiencia que se obtiene de ello permanece ahí, a la espera de que uno no se rinda.

Cuando me detengo y pienso en ello, no puedo evitar revivir mis memorias de mi anterior y primer Inktober. Realmente siento que he avanzado desde el año pasado, mejorando en mis habilidades por el camino. Sé que no soy un artista profesional, y que puede que nunca lo sea, pero la sensación de mejora me llena de alegría.


Puede que os interese saber los resultados de mi viaje, o puede que no. Pero de todas formas, dejaré unos pocos aquí.





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